miércoles, 16 de julio de 2014

PEDRO ALVAREZ DE SOTOMAYOR :RELATOS (IX):"CASTILLO DE SALVATIERRA".

"CASTILLO DE SALVATIERRA"
(JOSE LOPEZ REQUEJO (1915))


De la fortaleza de guerra que alzaba sus espesos muros y altanería de sus torres frente a la plaza portuguesa de Monçao, sólo separada por las claras aguas del Miño, quedan únicamente cimientos de torreones y lienzos de pared que la hiedra escala y los musgos barnizan. 

Fué Salvatierra señorío, y de los de muchas tierras y regalías, hasta el año 1613 en que Felipe III concedió ol título de Conde a D. Diego Sarmiento de Sotomayor, sexto señor de Sobróso.




El señorío había pasado de la Casa de Sotomayor a la de Sarmiento, por enlace de D." Teresa de Sotomayor con don García Sarmiento. El castillo de Salvatierra aparece en las crónicas al mismo tiempo que el conde de Camiña Pedro Madruga. 


En la novelesca historia de este magnífico aventurero, hay una fecha en que tiene precisión de pasarse a Portugal, porque el arzobispo de Compostela, D. Alonso de Fonseca, y el Conde de Monterrey con numerosa y lucida hueste, deciden correrle la tierra. 


Y entonces, cuenta Aponte, el Conde de Camiña guarneció sus ocho o nueve fortalezas y pasó la frontera «con todo lo que tenia». «Pero sus enemigos—sigue Aponte—fuéronse a más andar derechos a Salvatierra, y mirándola muy bien en derredor, parecióles muy forte, con buenas cercas, con sus torres, y en cerco y barreira y ponte lebadizo, vieron que no la podían combatir, porque estaban dentro buenos sesenta hombres bien armados, con buenos tiros de fogo, espingardas y ballestas fuertes.» 

Y simularon una retirada, provocando a los defensores del castillo para que saliesen a campo raso. Salieron de los sesenta cuarenta, y en la villa teníanles las gentes de Fonseca y Monterrey preparada una emboscada. Acuchillándolos, fueron tras ellos, que se replegaron hacia la fortaleza, entrando todos en confusión sobre el puente levadizo. 

Los de Monterrey y del Arzobispo asaltaron bravamente el muro. Los del castillo se defendieron como fieras. Hasta arrancaron las almenas, arrojándolas sobre sus enemigos. Y el combate llevaba tres horas de duración sin decidirse por ningún bando. 

Madruga tenía prisionero en Salvatierra a García Sarmiento, señor de Sobróso, y a Fernán de Camba. Cuando iban tres horas de lucha, el hidalgo Juan de Precedo, dio estas voces: 

— ¡Oh, qué mengua para tantos fidalgos! ¡Fuego! 
Y plantó fuego a las puertas y entró al recinto, y tras él, otros. Entonces los del castillo dijeron: 
—Partido y bona iguala. Soltará el Conde a los prisioneros, y quede esta casa por el Conde.

 Hízose el concierto, y se suspendió la pelea. Cuando estuvo en libertad Fernán de Camba, que era trovero, dejó el recuerdo de su prisión en este cantar: 

«Salvaterra, Salvaterra, 
Donde estiveu en prisioes, 
Non te chamen Salvaterra
 Que te chamen Salvahomes.»




JOSÉ LÓPEZ REQUEJO. 















                                        FUENTE: MONDARIZ REVISTA AÑO 1915



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